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sábado, junho 9



El tabernáculo (lit., “morada;” cp. Ex 40:2 marg.) fue un santuario terrenal inspirado por Dios como representación de su morada en medio de su pueblo (Ex 25:8; 29:43; Heb 9:1). Servía a Israel de “tienda de reunión” (Nu 4:25) con Dios y describía el camino apropiado para que el hombre se acercara y se relacionara con Dios (Ex 25:8–9; Heb 8:1–10:22). El tabernáculo consistía de tres secciones principales, cada una separada por una puerta con cortina o velo (Ex 26:31–35; 36:35, 37; 40:8, 28; Heb 9:3). La sección exterior era el atrio con cortinas alrededor (Ex 27:9–19; 38:9–20). El tabernáculo en sí consistía del lugar santo y el santuario interior (o lugar santísimo) en el cual había sólo el arca del pacto (Ex 26:33–34; Heb 9:2–7). Una vez al año, en el día de la expiación, el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo para rociar sangre sobre el propiciatorio del arca por sus propios pecados y por los pecados del pueblo (Le 16:1–34; Heb 9:7, 25). El tabernáculo era el lugar principal donde Dios manifestaba su presencia y daba revelación a su pueblo (Ex 25:8). Su presencia y su dirección se indicaban en la nube de día y el fuego de noche en relación con el tabernáculo (Ex 40:34–38; Nu 9:15–23). La gloria de la presencia de Dios en la nube hacía que el tabernáculo de Israel, y posteriormente su templo, se distinguiera de toda estructura religiosa. También era el lugar donde el pueblo podía acercarse a Dios mediante sacrificios para expresar o restaurar su relación con Dios en respuesta a sus bendiciones y oferta del perdón diseño del ♦ revelado por Dios: Ex 25:8–9, 40; Hch 7:44; Heb 8:2, 5 ♦ representativo del tabernáculo celestial: Heb 8:1–5; 9:24
construcción del ♦ contribución de materiales: Ex 25:1–7; 35:4–29; 36:3–7 ♦ nombramiento de obreros: Ex 35:30–36:2 ♦ realización de la obra: Ex 36:8–39:31 ♦ terminación de la obra: Ex 39:32 ♦ examinación por Moisés: Ex 39:33–43
artículos del
en el atrio ♦ altar de holocaustos: Ex 38:1–7; Heb 7:13 ♦ pila de bronce: Ex 30:18; 40:30
en el lugar santo ♦ la mesa del pan de la Presencia: Ex 25:23–30; Heb 9:2 ♦ el candelabro de oro: Ex 37:17–24; Heb 9:2 ♦ altar del incienso: Ex 37:25–29; Heb 9:4
en el lugar santísimo ♦ arca del pacto: Ex 37:1–9; Heb 9:3–5
erección del: Ex 40:1–33; Nu 9:15
consagración del: Le 8:10; Heb 9:21
cuidado del: Nu 1:50, 53; 3:6–8; 4:1–49; 1 Cr 6:48; Heb 13:10
sucesos significativos en relación con ♦ consagración de Aarón y sus hijos: Ex 29:1–4, 10–11 ♦ manifestación de la gloria de Dios: Ex 40:34–38 ♦ comunicación de Dios con Moisés: Le 1:1; Nu 7:89 ♦ lugar donde ofrecer sacrificios: Le 1:3–5; 3:2, 8 ♦ nube de la presencia de Dios: Nu 9:15–23 ♦ nombramiento de Josué: De 31:14–15, 23
lugar del ♦ en medio del campamento de Israel: Nu 2:1–17 ♦ al principio en Silo en Canaán: Jos 18:1; Jue 18:31; 1 S 2:14, 22 ♦ en Nob durante el reino de Saúl: 1 S 21:1–6 ♦ en Gabaón y más tarde en Jerusalén durante el reinado de David: 1 Cr 16:37–40; 21:29; 23:25–26, 32; 2 Cr 1:3–4, 13
reemplazo del (i.e., por el templo): 2 Cr 5:1–14
del testimonio: Hch 7:44 (cp. Ap 15:5)
el verdadero (i.e., celestial): Heb 8:2; 9:11 (cp. Ap 7:15; 13:6; 21:3)
significado tipológico de (véase también CRISTO,): Heb 9:8–10
INFORMACION DETALLADA
TABERNÁCULO Los israelitas conocían los enormes templos que existían en Egipto, pero para la peregrinación por el desierto no era posible erigir nada parecido a ellos. Dios dio instrucciones a •Moisés para que hiciera un santuario portátil, en forma de tienda desarmable. En hebreo, se utilizaban varios términos para referirse al t. Entre ellos: mishkan, que significa “habitación”, porque era el lugar donde Dios “habitaba”. A veces se decía mishkan YHWH (t. de Jehová), como en Lv. 17:4 (“... para ofrecer ofrenda a Jehová delante del t. de Jehová”). También se le llama ohel mo’ed (t. de reunión), como en Éx. 28:43 y mikdash (santuario) (“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” [Éx. 25:8]).
El diseño del t. le fue mostrado por Dios a Moisés en el monte Sinaí (“Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte” [Éx. 25:40]). El autor de Hebreos interpreta que Moisés vio cosas celestiales que tuvo que plasmar en materiales de la tierra (“... los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el t., diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte” [He. 8:5]). De manera que es muy claro que con cada detalle del t. Dios deseaba trasmitir alguna enseñanza de carácter simbólico y espiritual al pueblo.
Para la construcción se hizo una suscripción popular. Todo el pueblo contribuyó con los muy diversos materiales que eran necesarios (“Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda, de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda” [Éx. 25:2]). En Éx. 35:1–35 se detallan las ofrendas realizadas: “... oro, plata, bronce, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, y piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”. El pueblo dio con tanta abundancia que Moisés tuvo que suspender las ofrendas, porque eran demasiadas (Éx. 36:6–7). •Bezaleel, de la tribu de Judá y Aholiab, de la tribu de Dan, fueron las personas a quienes Dios llenó “de sabiduría de corazón” para dirigir los trabajos.
El atrio. Desde afuera, la primera parte del t. era el atrio, una especie de patio de unos 45 m de largo por 23 m de ancho. Lo formaban una serie de cortinas de lino torcido de unos 2.5 m de altura, que pendían de sesenta columnas colocadas sobre basas de bronce. Las columnas eran sostenidas por medio de estacas y cuerdas. Sus capiteles eran de plata. Algunos sugieren que entre capitel y capitel se ponía una barra de plata que le daba más firmeza a la estructura. El atrio tenía una sola puerta, con “una cortina” (Éx. 27:16) de unos 9 m de largo por 2.20 m de ancho, sostenida por cuatro columnas.
El altar de bronce. Tras penetrar por la única puerta del atrio, se encontraba el altar de bronce, el cual tenía la forma de una caja cuadrada hecha de madera de •acacia recubierta con planchas de bronce (o de cobre, según señalan algunos). Las medidas eran 2.20 m de largo por 2.20 m de ancho y 1.20 m de alto (Éx. 27:1). Se colocaba “delante de la entrada del tabernáculo” (Éx. 40:6). Se supone que para servir cómodamente en él los sacerdotes tendrían que levantar una pequeña rampa de tierra, en vista de la prohibición de gradas. Y también que para soportar el peso de los animales sacrificados se llenaba de tierra o piedras.
Encima de esta caja había un “enrejado de bronce de obra de rejilla”, pues allí se pondrían los animales para ser quemados. Esta reja venía a quedar dentro de la caja, “hasta la mitad del altar”, unida a ésta por unos anillos (Éx. 27:5). De cada esquina superior del altar sobresalían unos cuernos (Éx. 27:2) y en la parte exterior tenía cuatro anillos por donde se pasaban varas, también de acacia cubiertas de bronce, para transportarlo. Esto se hacía fácilmente por cuanto era hueco (Éx. 27:8). Se utilizaban varios utensilios para la manipulación de los animales en el momento del sacrificio, tales como las “paletas, los garfios, los braseros y los tazones” (Nm. 4:14).
El mar de bronce. Era una “fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar”, que estaba colocada “entre el tabernáculo de reunión y el altar”. Allí los sacerdotes se lavaban antes de acercarse “al altar para ministrar” (Éx. 30:18–20).
Estructura de la tienda. La tienda principal tenía la forma de un rectángulo, de unos 13.50 m de largo, por 4.80 m de ancho y 4.50 m de alto. Estaba constituida por unas cuarenta y ocho planchas de madera de acacia recubiertas de oro, que se mantenían en posición vertical sujetas sobre basas de plata. Unas barras unían las planchas entre sí, pasando por anillos que éstas tenían (Éx. 26:25–29).
Las cortinas y las cubiertas. El cortinaje de la tienda estaba hecho “de lino torcido, azul, púrpura y carmesí ... con querubines de obra primorosa” (Éx. 26:1; 36:8). En total eran diez cortinas, pero unidas en dos grupos de cinco que luego se amarraban entre sí por medio de lazadas (Éx. 26:2–5). La parte superior o techo de la tienda estaba formada por “cortinas de pelo de cabra”, que eran once. Encima de esto habían otras cubiertas, una “de pieles de carnero teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima” (Éx. 26:14). La puerta de la tienda estaba constituida por cinco columnas de madera de acacia recubiertas de oro, apoyadas en basas de plata. Estas columnas sostenían el primer velo.
El lugar santo. Al penetrar en la tienda se encontraba una habitación que era el lugar donde los sacerdotes ministraban. El mobiliario constaba del candelero, la mesa de los panes de la proposición y el altar del incienso.
El candelero. Este era el mueble que se utilizaba para la iluminación dentro del Lugar Santo. Consistía en una base o pie, una caña central y seis brazos que salían de ésta, tres a cada lado, de forma que se tenían siete lugares donde colocar lámparas. Todo era de oro macizo “labrado a martillo”. Los brazos estaban adornados con “copas en forma de flor de almendro ... una manzana y una flor” en cantidades especificadas. Tenía siete lamparillas que se encendían para que alumbraran “hacia adelante”. Todo hecho “conforme al modelo” que se le había mostrado a Moisés “en el monte” (Éx. 25:31–40). El candelero se ponía “enfrente de la mesa al lado S del tabernáculo” (Éx. 26:35). Los sacerdotes preparaban las lamparillas en la mañana y las encendían al amanecer (Éx. 30:7–8).
La mesa de los panes de la proposición. Sobre una pequeña mesa se colocaban doce panes redondos, o tortas, uno por cada tribu de Israel, en dos filas de seis (Éx. 25:30). Se hacían de “flor de harina ... de dos décimas de efa”. Se echaba sobre ellos incienso puro y sólo los sacerdotes podían comerlo tras renovarlos cada sábado (Lv. 24:5–9). Sin embargo, en una situación extrema, David y varios acompañantes comieron de él, lo cual fue aprobado por el Señor Jesús (1 S. 21:1–6; Lc. 6:3–4). El término realmente traduce una expresión hebrea que literalmente dice “panes de la cara”. Los panes representaban al pueblo que se presentaba, se proponía delante de la cara de Dios, lo cual era una señal de participación entre ellos. La exigencia de una mesa, la presencia de los panes y el hecho de que los sacerdotes los comían eran cosas que hablaban de comunión y paz entre Dios y el pueblo, puesto que dos enemigos no comían a la misma mesa.
El altar del incienso. También llamado altar del perfume. Era una caja cuadrada, de madera de •acacia recubierta de oro, con cuernos que sobresalían de sus cuatro esquinas superiores, una cornisa en sus bordes y cuatro anillos “para meter las varas con que será llevado”. En vez de rejilla, como el altar de bronce, tenía una tapa o cubierta. Se colocaba “delante del velo”, frente al •propiciatorio (Éx. 30:1–6; He. 9:4). Era exclusivamente para quemar “el incienso aromático” cuya fórmula se había prescrito (Éx. 30:9, 37–38). Eso se hacía cada mañana, al preparar las lámparas y al anochecer, cuando se encendían (Éx. 30:7–8).
El velo. Era la cortina que tenía por propósito hacer “separación entre el lugar santo y el santísimo” y “ocultar” el arca del testimonio (Éx. 26:33; 40:21). Fue hecho “con querubines de obra primorosa” (Éx. 36:35).
El lugar santísimo. Tras pasar el velo se entraba al Lugar Santísimo, donde el único mueble que existía era el arca del testimonio.
El arca. Era un cofre de madera de acacia recubierto de oro por dentro y por fuera. Tenía cuatro anillos por los cuales se pasaban unas varas para fines de transportación. Dentro del arca se guardaron “un gomer de maná” (Éx. 16:33–34), “la vara de Aarón que reverdeció” y las tablas de la ley (Nm. 17:10; He. 9:4). El arca, cargada por los sacerdotes, iba delante del pueblo en la peregrinación por el desierto “buscándoles lugar de descanso” (Nm. 10:33–36). Como símbolo de la presencia de Dios con su pueblo, permanecía “en medio del campamento” cuando éste se formaba (Nm. 14:44). Al cruzar el Jordán, el arca fue delante, marcando el camino, y “cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que” llevaban el arca se asentaron sobre el Jordán, las aguas se detuvieron y el pueblo pasó en seco (Jos. 3:10–17). Fue asimismo llevada en los desfiles alrededor de Jericó, cuando sus muros se derrumbaron (Jos. 6:6–13).
Después de la entrada en Canaán no había un lugar fijado, pero donde más tiempo duró fue en •Silo “después que la tierra les fue sometida” a los hijos de Israel (Jos. 18:1). Siendo •Elí sacerdote en aquel lugar, los israelitas tomaron el arca y la llevaron a un combate contra los filisteos, pero perdieron la batalla y el arca quedó en manos enemigas. Al saber esto, Elí murió. Los filisteos devolvieron el arca tras experimentar muchos inconvenientes por causa de ella (1 S. 4:1–22; 5:1–12; 6:1–21). Al ser devuelta, el arca fue dejada en •Quiriat-jearim, en casa de •Abinadab, donde permaneció por mucho tiempo (1 S. 7:1–2).
David quiso trasladar el arca a Jerusalén, pero no consultó los estatutos de Jehová en cuanto a la forma en que la misma debía ser transportada. Aunque fue con una gran multitud para la ocasión, poniéndola sobre un carro nuevo, ocurrió una desgracia al morir •Uza cuando puso su mano sobre el cofre sagrado. Más tarde, sin embargo, corrigiendo su error, David hizo que los levitas llevaran el arca y el traslado a Jerusalén se realizó (2 S. 6:1–15; 1 Cr. 13:2–14; 15:1–29).
El propiciatorio. La tapa del arca era llamada “el propiciatorio”, de cuyos extremos surgían dos querubines de oro, “sus rostros el uno enfrente del otro”. Estos querubines cubrían con sus alas al propiciatorio, que era el lugar desde donde Dios hablaría a Moisés, apareciendo en una nube (Éx. 25:10–22; Lv. 16:2; Nm. 7:89). El nombre de “propiciatorio” le viene por el hecho de que allí se manifestaba la shekinah, la nube de la presencia de Dios, quien había prometido: “Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines...” (Éx. 25:22).
Para otros detalles sobre los diversos componentes del t., estudiemos la palabra •templo bendiciones.
En el primer día del mes primero harás levantar el Tabernáculo, el Tabernáculo de reunión Ex 40:2
El Dios dio una ecomienda a la nación de Israel de construir un tabernáculo. Dios dijó a Moisés:

Allí me manifestaré a ti, y hablaré contigo desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el Arca del testimonio, todo lo que yo te mande para los hijos de Israel.Ex 25:22

Me erigirán un santuario, y habitaré en medio de ellos.
Ex 25: 8

El Tabernáculo fue llamado también con nombres siguientes; el Tabernáculo de la reunión, el Tabernáculo del Testimonio, el Tabernáculo del testigo y la tienda del testimonio, porque la Ley del Señor fue puesta a la arca del convenio.

sino que confiarás a los levitas el tabernáculo del Testimonio, con todos sus utensilios y todas las cosas que le pertenecen. Ellos llevarán el Tabernáculo y todos sus enseres, servirán en él y acamparán alrededor del Tabernáculo.
Num 1:50

Y aconteció que al día siguiente fue Moisés al tabernáculo del Testimonio y vio que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, echado flores, arrojado renuevos y producido almendras. Num 17:8
La nación de Israel vagó en el desierto siguiendo por día un pilar de la nube y por noche un pilar del fuego. Durante la época entera que vagaban, ellos llevaron el tabernáculo con ellos. La tarea de las Levitas era llevar el tabernáculo y todos sus instrumentos.



Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. 22 Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche. Éxodo 13:21,22

Era notable que esos aspectos divinos, que fueron dados a Moisés en la montaña, terminaron inmediatamente cuando el tabernáculo fue erigido, aunque todavía se dio muchas órdenes referentes a este tabernáculo. Leviticus también comienza como esto: "El SEÑOR llamó a Moisés y le habló desde la tienda de reunión, diciendo:


" "Lev 1:1. Dios informó su voluntad a través de Moisés y a través de todos los profetas de Israel, de modo que por medio de ellos la nación podia conseguir información sobre Dios, pero nadie podia hablar con Dios, ni asociarse con él en ningún otro lugar con excepción del tabernáculo. Ésa es la razón por la que esta tienda fue llamada "el tabernáculo de la congregación" o sea, mejor dicho "el tabernáculo de la asociación". Aquí la gente se asoció a Dios; era como un enlace entre Dios y su nación. Si alguien de Israel deseó acercar a Dios, él fue al tabernáculo; no había otra manera. Y si alguien ahora desea acercar a Dios, él tiene que ir a Yeshua (=Jesucristo), cuyo ejemplar el tabernáculo fue dado. .

El texto en itálico arriba es una citación del libro de Ivan Kargel: Esikuvat Puhuvat (los ejemplares hablan). El texto se traduce del finlandés.

Cuando hablamos generalmente sobre el tabernáculo deseamos con todo finalmente tocar este punto, que los israelitas vierón la nube del Señor toda la hora, mientras que vagaron en el yermo. Esto se habla en el último capítulo de Éxodo, y el capítulo termina con estas palabras: "Porque la nube del SEÑOR estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allí a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas." (Ex 40:38) El campamento de los israelitas era muy grande, porque eran por lo menos dos y medio millón los que estaban allí acampanados. Balaam tuvo que subir a siete diversas colinas de la montaña para que él podría mirar el campo entero con todas sus tiendas. ¿Cómo podría un israelita por lo tanto encontrar el tabernáculo, especialmente, si su residencia estaba en la parte posterior del campo? El pilar de la nube fue visto por todas partes alrededor del campo entero; y podía ser visto en el día y en la noche. Ninguno de los israelitas necesitaba ser ignorante acerca de donde estaba el tabernáculo de Señor, donde él podría conseguir la conexión con Dios. ¡Oh, cuán milagroso y el punto reconfortante esto estaba a los hijos de Israel!


El texto en itálico arriba es una citación del libro de Ivan Kargel: Esikuvat Puhuvat. El texto se traduce del finlandés..

En el altar de holocaustos se quemaron ofrendas quemadas al Señor. En la foto en el altar de holocaustos se puede ver las llamas del fuego. El Señor apareció en un pilar de la nube a la nación de Israel.
tú,con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nubeno se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
20 »Enviaste tu buen espíritu para enseñarles; no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Neh 9:19,20.



Hebreos 9:11-26 11 Pero estando ya presente Cristo, Sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los impuros, santifican para la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15 Por eso, Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que, interviniendo muerte para la remisión de los pecados cometidos bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna, 16 pues donde hay testamento, es necesario que conste la muerte del testador, 17 porque el testamento con la muerte se confirma, pues no es válido entre tanto que el testador vive. 18 De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre, 19 porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la Ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo 20 diciendo: «Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado». 21 Además de esto, roció también con la sangre el Tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 22 Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión.
23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos, 24 porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios. 25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el Sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
 
AQUI SE MUESTRA COMO LA PRESENCIA DE DIOS BAJABA

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